sábado, 14 de mayo de 2011

Mi vecina y su sonrisa.

En frente nuestro, vive una mujer sola que le encanta hablar, aunque yo no lo llamaría así, sino mas bien, cotillear y quejarse . Siempre la vemos lamentándose con algún vecino. El propietario de nuestro piso de alquiler, la evita, ya que suele mirar por la mirilla cuando oye el ruido del ascensor , y cuando esta lo ve, abre la puerta para contarle sus últimas quejas con la comunidad de vecinos . Es muy pesada.

Pero con nosotros es diferente...

La primera vez que tuve una conversación con ella fue un día que al salir de casa, me di cuenta que el tapete de la entrada estaba mal colocado, así que mientras lo estaba poniendo bien, oigo voces a mis espaldas. Me giro y es ella, ( me habrá visto por la mirilla?). Me presento, y le comento que no la he entendido, porque soy sorda, y necesito leer los labios para entenderla. La reacción de la señora fue decepcionante. Me dice cuatro palabras ininteligibles para mi, me dedica una sonrisa, y cierra la puerta sin darme tiempo a responder.

Ahora cuando me la encuentro por la escalera me continua lanzando esas sonrisas tan amplias, pero ni una palabra. ¿Que me estará intentado decir son eso?

El otro día al salir del piso con mi pareja, nos encontramos a la vecina hablando y mirándonos a los dos, Fabry le comenta que no la ha entendido pero la señora continua hablando ininteligiblemente, no hace ni el mínimo esfuerzo para hacerse entender cuando sabe que los dos somos sordos. Nos quedamos pasmados. Ahora soy yo la que le dedico una amplia sonrisa, seguramente tiene tanta impulsividad para hablar, que ya no le importa ni que no la entiendan, pobrecilla.

Al entrar al ascensor ya había una persona. Era con ella con quien estaba hablando, no con nosotros. Vaya, otra metedura de pata.