sábado, 23 de octubre de 2010

Encerrados en un museo sin luz


Era una tarde de otoño, Maite y yo disfrutábamos de un viaje en Italia, para visitar a nuestros amigos italianos: Marco y Fabry. Ellos nos propusieron de ir a un museo que habían abierto ese mismo año, en un pueblo cercano: Narnia.
En los subterráneos de dicho pueblo se había descubierto una iglesia de la Santa Inquisición , y un conjunto de compartimentos, entre ellos una antigua celda llena de grafitos realizados por los presos que hubieron allí, y en otro compartimento un tribunal con elementos de tortura. Ninguno de nosotros había ido aún y tenia todos los puntos de ser un museo interesante.
Llegamos a recepción, nos ofrecen las entradas gratis por nuestra condición de discapacitados auditivos, pero se les han acabado las guías en español donde constaba por escrito toda la explicación de la visita. En italiano no tenían ninguno , ya que el guía habla en este idioma, y el museo no ha pensado en la adaptación para personas sordas, pero si para personas extranjeras.
El guía nos llama la atención, la visita va a empezar. Somos un grupo de unas 25 personas. Bajamos por unas escaleras y nos adentramos por unos conductos hasta llegar a una habitación que en el pasado había sido una iglesia de la Santa Inquisición. El guía comienza a hablar:
-BLABLA BLABLABLA BLABLABLABLA BLABLABLA.
Ninguno de los 4 entiende nada, habla muy deprisa, aunque se ven evidentes sus esfuerzos de vocalización. Pasa el tiempo. A los 20 minutos finaliza su explicación y nos vamos a la sala siguiente, en la que solo hay un cuadro y una estructura extraña en medio. El guía continua hablando, parece que no acaba nunca, y nos quedamos allí, impacientes por continuar la visita, ya aburridos.
-BlA BLABLABLA BLABLABLABLABLABLABLA….
La misma situación ocurre en las tres salas posteriores, ya llevamos dentro mas de una hora, y ya tenemos ganas de que se acabe la visita , que comienza a ser insoportable.
-BlA BLABLABLA BLABLABLABLABLABLABLA….
Llegamos a una celda, de unos 4 metros cuadrados, tan pequeña que una vez todos dentro, no nos podíamos mover… el hombre habla y habla, entre el grupo hay un niño muy curioso que preguntaba muchas veces. En esa celda estuvimos otros 20 minutos,a un paso de pedir al guía que no dejara marchar.
Y llegamos a la ultima sala, por fin una sala interesante, había una pared llena de fotografías con la explicación de cada una de ellas, una vitrina con una momia de una mujer, y un enorme pozo en medio de la habitación con una barandilla de seguridad. Mientras el hombre hablaba, Fabry y yo nos pusimos a ver las fotografías, pero en 2 escasos minutos el hombre acabó su explicación y se fue hacia la salida. Maite y Marco enseguida salieron, necesitaban aire puro.
Por una sala que nos gusta!? y se acaba ya la visita?? vahhh…. Fabry y yo nos quedamos allí un rato mas, mirando las fotografías tranquilamente, sabíamos que la salida estaba cerca. Estábamos muy entretenidos , comentando la exposición de fotografías, y de repente, las luces se apagan! ehhh!!!! - Ahhh!!! Fabry!!! el pozo!!! Ahh!! haber si nos vamos a caer! Hay alguien ahí!!!!
No se veía nada, sabía que en medio de la habitación había un gran agujero, y temía caerme, buscaba la barandilla y a mi amigo extendiendo los brazos por todos los lados. Entre nosotros no nos podíamos entender. Cuando por fin nos encontramos los dos . Se encienden las luces, y viene el guía sudando, Maite y Marco.
El guía nos comenta:
- Pensábamos que no había nadie y estábamos cerrando el museo, cuando vuestros amigos que estaban fuera esperando, se han dado cuenta, han venido corriendo diciendo que vosotros aun estabais dentro.
Si no llega a ser por nuestros amigos… quizá nos quedamos toda la noche durmiendo con un momia.

3 comentarios:

  1. Que historia tan divertida! pero veo raro en un museo no haya control antes de cerrar.

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  2. De todo hay en la VIÑA DEL SEÑOR como diría nuestRo amigo Pajares AY SEÑOR, SEÑOR

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  3. vaya palo!! aunque es una historia divertida jejeje

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