viernes, 15 de octubre de 2010

Alto al ladrón!!

Hace un par de años me compré un bolso, de la marca Carpisca, que me gustaba desde hacia algún tiempo. Me acuerdo del día que lo estrené. Quedé con mi pareja, para mirar tiendas de ropa. Al entrar y al salir de una de las tiendas, la alarma del establecimiento, se disparó y una luz roja parpadeo! No había comprado nada, así que me extraño. Me pidieron que mostrara la bolsa, para comprobar que no había robado nada. Y se disculparon.
A la semana siguiente, fui otra vez de tiendas por el centro de Barcelona, esta vez sola, y llevaba el mismo bolso. Me decidí por una, el Zara, y entré, estuve viendo ropa, pero no vi nada que me convenciera, así que salí poco después. De repente siento que una mano me agarra por la espalda y me da la vuelta. Es el hombre de seguridad de la tienda. Me habla en tono gruñón, y mirada desafiante, enseguida le digo que soy sorda. Su mirada se vuelve compasiva, en menos de un segundo y, educadamente me explica que la alarma ha saltado y que debo volver a la tienda para enseñar el bolso. Aquella alarma era solo sonora, sin luz, por eso no me había dado cuenta. El vigilante de seguridad comprueba que en mi bolso no hay nada y se da cuenta que lo que hace saltar la alarma es la composición de mi bolso nuevo. Me comentó que era bastante frecuente en los bolsos de ese tipo.
No volví a sacar el bolso a pasear.


Relato de Cris

4 comentarios:

  1. Tendrías que devolver el bolso por defectuoso

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  2. Qué tenia el bolso? pero creo que es el audifono que tenias puesto si es que lo llevabas?

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  3. Hola! el policia me comentó que era el material, que ya habia pasado varias veces en estos tipos de bolso. Una amiga mia normoyente también lo tiene, y le ha pitado en algunas tiendas, no todas.

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  4. Hola! A mi me paso algo parecido. Solía comprar en un Simply (antes Sabeco) que había cerca de mi casa. Hay algunos productos que vienen con unos plásticos redondos de seguridad que te los quitan cuando pasas por caja. Pues bien, compré unas cuchillas de afeitar que estaban dentro de una caja de plástico transparente y tenían el susodicho plástico redondo. Pero en el Simply ahora ponen cajeros automáticos, de esos que tu vas pasando por el infrarrojo el código de barras de los productos y los vas metiendo en bolsas. Finalmente la máquina te dice cuánto tienes que abonar y santas pascuas.
    Pues se me olvidó por completo lo de las cuchillas de afeitar y salí tan feliz de allí. Andando por la calle me dí cuenta que las personas me miraban, y ya sea por instinto o por experiencia, supe que algo relacionado conmigo estaba sucediendo. Me dio por girarme y ver como una chica de seguridad (le sacaba cabeza y media) me agarraba por la chaqueta y me decía: "¿Pero no oyes que te están llamando?" Y yo, rojo como un tomate y con la vergüenza saliendo por cada poro de mi cuerpo le dije: "Pues no, soy sordo". Me soltó y volvimos a entrar en el Simply. Miraron mis bolsas y encontraron las cuchillas en su caja de plástico. Les enseñé la cuenta, para que vieran que sí que las había pagado. Sacaron las cuchillas de la caja y me las dieron. Todo quedo en eso, pero la vergüenza que pasé... no tiene precio.

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